Los hongos silvestres como fuente de desarrollo rural.

Mario Honrubia. Departamento de Biología Vegetal. Universidad de Murcia.

A lo largo de la historia de la Humanidad, los hongos han estado siempre ligados a las distintas civilizaciones,principalmente en el Hemisferio Norte, tanto de Oriente como de Occidente y, por supuesto, a las culturas precolombinas mesoamericanas. Sus extrañas formas, colores y olores, su errática fructificación, confundidos o no con vegetales, han sido reclamo culinario para deleite de sus consumidores, por sus peculiares sabores o sus cualidades medicinales o enteógenas. El riesgo de su consumo, en muchos casos, no ha sido ajeno a los intereses espurios o las imprudencias absurdas que barnizan los numerosos episodios macabros con desenlace fatal que históricamente se han sucedido.

En un rápido recorrido por todo el planeta veremos las relaciones de las distintas culturas con los hongos, desde una perspectiva histórica hasta su proyección actual. Recordaremos las culturas mediterráneas, griegos, romanos y norteafricanos; las nómadas saharianas, las arábicas de oriente medio y persas, las nórdicas, lapones y siberianas, como los chukchis, koriak y kamchadales, y, por supuesto, la milenaria cultura Oriental que ha tenido históricamente un profundo conocimiento sobre los hongos, al tenerlos incorporados en sus dietas como alimentos funcionales y con aplicaciones medicinales. En las centroamericanas veremos las del valle del Anáhuac, sobre todo las teotihuacana, tolteca y mexica o azteca, olmeca y zapoteca y, por supuesto, las mayas del Yucatán, Guatemala y Honduras.

Descubriremos como también son conocidas las culturas micófobas, como los mapuches de Chile y Argentina o las de las praderas y llanuras norteamericanas y las africanas subsaharianas o las polinesias del Pacífico y los maoríes y aborígenes neozelandeses y australianos respectivamente. Veremos, en fin, como todo ello se ha trasformado en las últimas décadas.

Resulta, en cualquier caso, interesante comprobar como la diversidad fúngica específica actualmente más cotizada a nivel internacional, pero que inicialmente se debía distribuir en función de las distintas regiones y culturas, se pudo haber empobreciendo por la presión del proceso de globalización comercial. Sin embargo, se detecta un nuevo resurgir del interés comercial por la diversificación; buena parte de culpa de este oscilante proceso obedece a las crecientes perspectivas de nuevos sabores y texturas y a un mejor conocimiento de las funcionalidades de los componentes fúngicos moleculares. Una cierta contradicción, motivo de alerta sin duda, y consecuencia de una todavía falta de conocimiento en este sentido, es la concluida al comprobar que especies que son consideradas buenas o excelentes comestibles, resultan tóxicas, incluso mortales en otras regiones.

Si bien los hongos, como recursos endógenos, han tenido mayor importancia históricamente en periodos de carestía y depresión socioeconómica, el actual momento de valorización se debe al diversificado interés que generan, medioambiental, comercial, gastronómico; económico en definitiva, que repercute, original y correctamente gestionados, en un claro instrumento para el desarrollo rural de los territorios donde se producen. La clara apuesta por cultivos de alto valor añadido mediante la instalación de plantaciones agroforestales abren nuevas oportunidades al desarrollo, como lo hará también la gestión integral, equilibrada y sostenible de los montes productores de setas y trufas.

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